No podía dejar de pensar en qué podría haberle pasado a mi mujer, quisiera hacer más por ella, pero no tenía idea de qué, tampoco quería ser de esos hombres que se ven obligados a leer libros para entender el pensamiento de las embarazadas y lograr ser un buen padre, no, eso ni mierda. ¿Tendría que considerarlo? Dios, mi mente era un caos, y es que no podíamos tener ni siquiera una semana completamente tranquilos, siempre surgía algún inconveniente, hoy, por ejemplo, el casi desmayo de Ivonne p