—Si ya no te amo, ¿me dejarás ir? —preguntó Nyla.
La mirada de Clark se volvió fría mientras respondía:
—No.
—Entonces, ¿qué sentido tiene que me lo preguntes? ¿Y acaso no fuiste tú quien me amenazó con lo de mi padre para que regresara a la villa? —replicó Nyla.
Al encontrarse con la mirada serena de Nyla, Clark sonrió de manera autocrítica y desvió la vista, sin añadir nada más. En efecto, él la había obligado a volver.
Desde el día en que le fue infiel, debió haber previsto esto. Había s