Sin embargo, apenas un instante después, un rastro de burla cruzó por los ojos de Damon.
Nyla había dejado claro que no sentía nada por él. Si continuaba buscándola, no sería más que una ilusión de su parte.
—Entendido —respondió Damon.
Marie, que estaba a punto de seguir persuadiéndolo, fue tomada con la guardia baja y lo miró con sospecha. Preguntó:
—No estarás tramando nada malo, ¿verdad?
Damon se mantuvo en silencio.
Al ver que no respondía, Marie frunció el ceño y se disponía a hablar