De la nada, alguien tiró de Nyla desde atrás y la hizo caer al suelo.
Un enorme camión pasó rugiendo a toda velocidad a escasos metros de ella. Su cuerpo le dolía, pero se sentía entumecida. Permaneció sentada en el suelo, sumida en el aturdimiento.
—¿Se encuentra bien?
La persona que la había puesto a salvo agitó una mano delante de su rostro, pensando que estaba en estado de shock por lo que acababa de pasar.
Nyla asintió.
—Estoy bien... Gracias...
—¿Está segura?
—Sí.
Después de asegur