Mundo ficciónIniciar sesiónConociendo a cada quién
Una semana después, la villa era todo algarabía y gente por todos lados, Ann y Molé caminaban apresuradas atendiendo a los jóvenes visitantes.
Molé, como de costumbre haciendo reír a Ann, le haló por el tirante del vestido mientras le decía:
–¡Yo que me sentía tranquila porque la niña ya esta crecida y no se traería el muchacher







