Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl olor a gasóleo quemado y salitre se me pegaba a la garganta, volviendo cada respiración un ejercicio de voluntad. Estábamos en las entrañas del "El Gitano", un pesquero oxidado que crujía con cada embestida de las olas del Atlántico. La cabina de máquinas era un infierno de metal y ruido, pero era el ún







