POV de NINA
El Atlántico había decidido reclamar su tributo de paz. Desde la tarde, el cielo de la Bretaña se había transformado en un lienzo de carbón y ceniza, y ahora, pasada la medianoche, la tormenta golpeaba la casa del acantilado con una furia que hacía vibrar los cimientos de piedra. No era solo lluvia; era un asalto. El viento aullaba por las rendijas de las ventanas como el lamento de mil almas condenadas, y cada rayo iluminaba la habitación con una luz blanca y violenta que me record