POV de JOSE
—Entra, por favor —le pedí, con la voz aún ronca, apartándome a un lado para dejarle espacio en el recibidor—. El viento del norte no perdona, y la casa está un poco más cálida cerca de la chimenea.
Ella asintió en silencio, cruzando el umbral con una cautela deliberada, como si cada paso que daba sobre la madera crujiente fuera una prueba para comprobar que este lugar era real y no un espejismo de nuestra imaginación. Dejó su abrigo sobre el respaldo de una silla de madera y recorr