POV de JOSE
Los meses en la costa pasaron como un suspiro silencioso, medidos no por las cotizaciones bursátiles ni por las juntas directivas, sino por el ritmo de las mareas y el cambio de las estaciones. Mis manos, antes acostumbradas únicamente al tacto del papel firmado y al frío metal de las estilográficas caras, se habían vuelto ásperas, marcadas por la madera, la sal y la tierra. La villa en el Cantábrico ya no se sentía como un exilio; se había convertido en mi hogar legítimo, el único