POV de NINA
—Es una marejada —dijo Jose, su voz carente de alarma, pero cargada de una precisión que me hizo estremecer—. Si el agua retrocede tanto, cuando vuelva, no lo hará como una ola. Será una pared.
Mis manos se cerraron sobre el barandal de madera. El instinto —ese viejo reflejo de la estratega— empezó a activarse de inmediato. Empecé a calcular distancias, puntos de elevación, protocolos de evacuación, tiempos de respuesta. Pero entonces, me detuve.
¿Qué estaba haciendo?
Jose me miró,