Capítulo 32: De patán a caballero.
Aquel momento era bochornoso, se decía a sí misma Aurora, mientras era plenamente consciente de la desnudez de Massimo. El, definitivamente ya no era un niño…como ella ya no era una niña. No podía evitarlo, quería mirar más allá de lo que se había permitido, pero su rigidez moral no se lo permitió.
—¿Por qué desvías la mirada?, somos esposos, es lo más natural del mundo ver nuestros cuerpos sin prenda alguna encima. ¿Acaso temes lo que puedo provocar en ti? Santa Aurora… — dijo Massimo pegándos