Esa noche no puede sacarme a Gloria de la cabeza, de solo pensar lo que ese hombre pudo haberle hecho me causaba dolor, yo no tenía sentimientos, pero saber que una persona tenía que sufrir en contra de su voluntad me hace hervir la sangre, las mujeres en algunos casos somos masoquistas, porque queremos, porque nos da la gana, pero hay muchas como Gloria, que no tienen opción y yo la podía ayudar.
Al día siguiente después de haber atendido varios casos me dispuse a seguir averiguando acerca del