Al día siguiente regreso a mi consultorio con un montón de casos por resolver, y con unas cien llamadas perdidas de Ferdinand, así que decido llamar por pura cortesía.
-Cielo santo, pero qué difícil es contactar contigo, ¿Qué también debo sacar una cita para poder verte? - Contesta Ferdinand algo enfadado
-Hola Fer, discúlpame he tenido muchas cosas que hacer, hasta ahora tengo tiempo de devolver la llamada ¿Cómo estás?, ¿me necesitas para algo? – Respondo sin darle importancia
-No, en realidad