Llega la comida nuestra mesa, y era una deliciosa carne, así que aquello de seducirlo no era posible en ese momento tenía realmente hambre, la comida se tornó en total silencio, hasta que finalizamos cada uno.
-Humm estaba delicioso- le digo satisfecha
-Si estaba muy rico, aquí es un buen sitio. ¿quieres un postre?, aquí venden los mejores de la ciudad.
-Claro que sí, uno de leche por favor.
Era mi oportunidad, creo que mi entrepierna sentía algo mojado de solo ver al hijo de mi jefe, y es que