5.
Los días se seguían sucediendo y ya había pasado otro mes, nadie lo predijo, nadie sabía lo que estaba por venir; Como cada mañana, Brenda salía de su casa, a su vez también lo hacía Marina, de verdad que la chica rubia no quería, de verdad que lo que se le estaba pasando por la cabeza mientras miraba como la chica morena se metía en su coche y desaparecía era un disparate, pero era, a su vez, la única manera que Brenda tenía de poder descubrir el por qué de esa mirada, que es lo que ocultaba,