Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn su nueva situación de “prisionero de guerra”, Darío tuvo oportunidad de visitar a su ahijada con mucha más frecuencia. Cuando no se veían en su habitación, lo hacían jugando al tenis, en alguna de las piscinas, en los turcos o cualquier de los comedores de la mansión, a la hora del almuerzo, del desayuno, la cena o incluso compartiendo una bebida o un helado.







