POV de Kael
Dolor.
Eso fue lo primero que sentí—agudo, punzante, como si alguien usara mi cráneo de tambor. Mis párpados temblaron antes de finalmente abrirse, pesados como piedra. El mundo llegó borroso al principio, formas retorcidas y luces quebradas. Solté un gemido e intenté moverme, pero incluso ese pequeño esfuerzo lanzó un rayo de dolor directo a mis sienes.
“¿Qué… demonios?” susurré, con la voz más seca que el polvo.
Alguien se movió a mi lado.
“Kael,” dijo una voz suave.
Parpadeé algu