Capítulo 25
Daniel y Regina entrelazaron sus dedos mientras miraban con cautela a Armando y Diego.

Ante esa mirada, el corazón de Diego se sintió herido:

—Regina, crecimos juntos, ¿cómo puedes mirarnos así?

Regina frunció el ceño, sin deseos de hablar de cosas sin sentido. Después de todo, ¿no fueron ellos quienes primero eligieron abandonar tantos años de sentimientos?

Los miró con frialdad y dijo calmadamente:

—No necesitan decirme estas cosas. Debo volver a casa, si tienen algo que decir, háganlo rápido.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP