Ciara estaba sentada en su oficina, esperando pacientemente la llegada de su secretaria, Sheila. Comprobó su tiempo por enésima vez, solo faltan diez minutos para la llegada de Sheila. Ciara tenía todo el día para ella sola, solo faltaba media hora para el anochecer y Gerald había sacado a Herzl como de costumbre. Sólo hasta después del anochecer regresaron.
Ella había prometido venir a recogerlo a la escuela, pero se le saltó la memoria, o tal vez no pudo, debido a que había muchas cosas e