Gerald iba camino al hospital como de costumbre cuando recibió una llamada de Milán. Se sorprendió al ver su llamada; eso era lo último que esperaba de ella: una llamada inesperada cuando ni siquiera hablan, ni siquiera por una vez.
"Gerald..." Gritó lentamente, insegura de su voz. Gerald podía sentir su ansiedad en su voz. "Este es Gerald, ¿verdad?"
"¡Sí!" Su respuesta fue contundente y rápida. “¿Por qué llamas a Milán? ¿Algo salió mal en mi ausencia?
Milan, en la otra línea, dudó por