Por Benicio
Estaba comenzando el invierno, había pasado un año desde que Omar se peleó con Evelyn, yo nunca tuve su número de teléfono, por lo que nunca la pude llamar.
Alguna vez pase por la puerta del profesorado, pero nunca la ví.
Mi primo ya había cumplido 25, estaba pronto a recibirse de abogado.
Omar entra muy feliz a mi oficina.
Lo miré con desconfianza.
-¿Sabés a quién me encontré?
Estaba demasiado feliz y mi mundo se vino abajo.
No entiendo, la vi dos veces en mi vida y no tuve el cor