El aire del jardín era fresco, una suave brisa que acariciaba mi piel y llevaba consigo el aroma dulce de las flores nocturnas. A pesar de la quietud que me rodeaba, mi corazón latía con fuerza, incapaz de encontrar el sosiego que tanto buscaba.
Salí del castillo con la esperanza de hallar un momento de paz, un respiro que me permitiera ordenar mis pensamientos después de todo lo que había sucedido. Pero, al llegar al jardín, lo primero que vi fueron las siluetas de mis hermanas y de April, re