Mundo ficciónIniciar sesión—No entiendo —repitió Paula, y esta vez no fue una reacción automática, sino una afirmación real de incapacidad—. No entiendo cómo una mujer en Islandia puede intervenir en algo así. No entiendo cómo ustedes pueden decir esto con esa seguridad.
La voz no le tembló.
Pero el cuerpo sí.
Las manos seguían apoyadas sobre sus rodillas apenas tensas. La respiración había cambiad







