Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el bosque islandés no era simplemente aire; tenía una densidad particular, una humedad helada que parecía atravesar el cuerpo y enfriar incluso los pensamientos antes de que terminaran de formarse. Paula caminaba con la mirada fija en las botas del hombre que la guiaba, un ayudante de movimientos precisos, casi mecánicos, como si formara parte del mismo terreno volcánico que pisaban.
No quedaba nada de la locura vivida en días anteri







