Mi día - gracias al cielo - transcurrió normal, es decir, llevar a mis hijos al colegio, llamar a Giselle, la llamada diaria de Matthew para preguntar como están los niños y demás...
Hasta que tocaron el timbre.
Le dije a Martina que dijera que no me encontraba en casa, pero luego de unos segundos se escuchó la voz de Ethan pidiéndole un café caliente.
Suspiro y bajo tratando de hacer el mínimo ruido, mis amigas siguen durmiendo lo cual no me sorprende en absoluto.
En fin, bajo despacio las es