Les obsequio una cuna.
Elena no podía estar más molesta al respecto.
Tenía un cabezal con dibujos de estrellas y un eclipse lunar, con medio lado lleno de soles y medio lado lleno de lunas llenas. El fondo estaba pintado como en la noche estrellada de Van Gogh, pero de un azul mucho más intenso. Elena se cruzó de brazos viendo como lo habían dejado en medio de su pequeño departamento, obstaculizando el camino hacia todos lados. Peter detrás suyo guardó silencio un momento, mientras cargaba a