Lo peor y lo mejor de todo es que no fue nada incómodo.
Elena se movió a su cama, junto a su hijo y lo recostó sobre su corazón, porque de esa manera le habían enseñado en el hospital que tenía que hacerse. Ya había puesto muchas almohadas alrededor del colchón, de manera que el nido estaba perfectamente hecho, para que ella se acomodara. Luego, sin apresurarse, muy respetuosamente Peter se metió en la cama con ella, sin tocarla, solo permaneciendo ahí, a su lado, bajo las sábanas. Su cuerpo e