Christian asintió con silenciosa comprensión. —Significa mucho que la estés respaldando.
Tig esbozó una pequeña sonrisa. —Me alegra que estemos claros. Estaba a punto de ofrecerte un tatuaje de cortesía, pero tengo la sensación de que no eres precisamente del tipo que se tatúa.
Christian me lanzó una mirada fugaz y luego guiñó un ojo. —Me gusta su tinta. —Se rascó la barba incipiente a lo largo de la mandíbula, como si algo acabara de ocurrírsele—. En realidad… podría aceptar esa oferta. ¿Haces