Por alguna razón, durante la celebración de esa boda su mente viajó al casamiento que había tenido con Ciabel y la manera en la que tiempo después admitió sentirse ella. En automático.
Estuvo de la mano con Clarissa durante todo el evento, a pesar de que casi ni disimulaba cuando buscaba a la pelinegra con la mirada. No la encontraba y tenía la necesidad de ir a socorrerla después de ver el brillo en sus ojos.
—Por lo menos podrías disimular un poco, desde lejos parece que estás siendo condena