No tenía ni idea de a quién llamar, pero no permanecería ni un día más en esa casa. No podía soportarlo.
Era algo absurdo, pero no podía dejar de sentirse usada y desechada. Ella había propuesto todo, pero ¿por qué se sentía así?
Había confiado de más, ese era el problema y era algo que no volvería a repetirse durante un buen tiempo, para ser honesta. Estaba cansada.
No lloró, se juró a sí misma que iba a soltar más lágrimas de las que se le habían escapado mientras estaban discutiendo.
No ib