Derek.
No sé cuánto tome ayer, pero debió de ser bastante porque he despertado con una maldita resaca tan insoportable, que he optado por no ir a la oficina hoy, no soportaría escuchar los tacones de Rose ni su voz.
Miro el techo por un tiempo tratando de recordar que fue lo que pasó anoche, pero lo último que se me viene a la mente es la llamada de Astrid diciéndome que, si quería unirme a ella y sus amigas en el Delirio Rojo, colgué la llamada y me bebí dos vasos más de wiski ¿O fueron tres?