Pasa sus brazos por mi cintura y me acerca más a él; pese a que ya estuvimos juntos anoche, todavía me pone muy nerviosa su cercanía, en especial porque se de lo que es capaz de hacer. Pongo mis manos sobre su pecho y trato de alejarme un poco de él, pero no me lo permite.
—Porque... sigue siendo mi jefe, además.... no me siento del todo cómoda diciéndole Derek.
Su mano derecha se posa sobre mi espalda mientras que su brazo izquierdo sigue sosteniendo mi cintura con firmeza, lo contemplo por un