—Bien, nos vemos luego.
Cuelgo la llamada y me voy a dar una ducha, necesito despejar mi mente y tranquilizarme. Desde que Astrid llegó a mi vida, tengo que darme varias duchas frías, de forma directa o indirecta, logra alterarme, detesto la idea de que alguien más la toque y sea el primero en su vida, que ocupe su tiempo y sus pensamientos.
El día de mi viaje llegó demasiado rápido o al menos así lo siento, últimamente he notado a Astrid más tímida de lo normal, en especial cuando está cerca d