Ellie frunció el ceño con desagrado.
—Si Camilo te está pagando una tarifa tan alta, naturalmente debes asumir los riesgos correspondientes—dijo antes de marcharse.
Fiona observó cómo Ellie se alejaba y torció los labios. Como esperaba, ¡ellos solo la usaban como un peón! Si no fuera por la vigilancia de la señorita Pérez, podría haber quedado en una situación realmente injusta.
Miró el frasco de medicamento en su mano, y una idea comenzó a tomar forma en su mente.
Treinta minutos más tarde, Fi