—Voy a asumir la responsabilidad que debo asumir—dijo Samuel sin rodeos.
Elena asintió en silencio, sin decir una palabra más. Levantó los ojos en silencio hacia la brillante y clara luz de la luna, sintiendo un aumento inexplicable de cariño en su corazón. Antes de conocer a Samuel, pensaba que Mariano era el hombre más cautivador del mundo. Pero ahora se daba cuenta de que no era así. El verdadero hombre que la cautivaba era aquel que podía sacarla de la oscuridad.
Recordó el día en que sali