Eduardo:
—Señor Alejandro, por favor, tenga la seguridad de que ya hemos contactado con la empresa de seguridad más fuerte de Andalia, y estarán dispuestos a protegerlo de cualquier peligro.
Alejandro:
—Si encuentran a alguien sospechoso, informen de inmediato.
—Eso haremos, señor Alejandro.
Con eso dicho, Eduardo y Seba salieron de la oficina. La oficina volvió a quedar en silencio, y en la mente de Alejandro apareció la imagen de Ximena. ¿Por qué no le había respondido aún? ¿Acaso no quería