¡En lugar de molestar a Alejandro en persona, sería mejor usar este método para torturarlo!
Cuando Felipe pensaba en Alejandro arrodillado frente a la tumba, incapaz de contener las lágrimas, sentía que su corazón iba a estallar.
¡Alejandro! Si no fuera por esa maldita de su madre, ¡él no estaría en esta situación hoy!
Mientras estuvo vivo, pudo torturarla, ¡y aunque esté muerto, aún puede evitar que descanse en paz!
Una sonrisa distorsionada comenzó a aparecer en el rostro de Felipe.
Al ver la