—Srta. Santos, he completado la tarea que me diste, ¿y el dinero...?
Manuela:
—Gracias por tu trabajo. Te daré diez mil ahora, y la próxima semana en el trabajo, te enseñaré cómo hacerlo.
Ana recibió los diez mil y miró sombría y enigmáticamente hacia la tienda de artículos para bebés. Aunque no sabía exactamente qué planeaba la Srta. Santos, necesitaba desesperadamente el dinero para pagar las facturas médicas de su abuela. Así que, a pesar de sus dudas, aceptó el dinero y sintió que le debía