Manuela:
—Fabio, ¿cómo te va allí?
Fabio respondió rápidamente:
—¿Me extrañas?
Manuela coqueteó fingiendo:
—Sí, te extraño.
Fabio:
—Todavía no puedo regresar. Dime, ¿qué es lo que tienes en mente?
Manuela con paciencia dijo:
—No hay nada en particular. Descansa bien y esperaré tu regreso.
Fabio:
—¿Te emociona si te follo con otra cara?
Manuela siguió fingiendo coqueteo:
—¡Qué grosero!
Al día siguiente, Ximena se despertó y recibió un correo electrónico en su teléfono. Lo abrió y vio que e