Alejandro frunció el ceño:
—¿Realmente no tienen nada mejor que hacer?
Al escuchar la voz de Alejandro, ambos hombres se volvieron rápidamente.
Mariano sonrió y lo saludó:
—¡Alejo, ven y prueba este té!
Luis agregó:
—¡Alejo, este es un excelente té chino que nos enviaron! ¡Deberías probarlo!
Alejandro se sentó frente a los dos hombres y Mariano le pasó una taza de té.
Después de ver a Alejandro dar un sorbo, ambos preguntaron al unísono:
—¿Qué te parece?
Alejandro les lanzó una mirada:
—Qui