Manuela negó rápidamente:
—¡Felipe, no es eso lo que quise decir!
—¿En serio?— Felipe levantó las cejas, con una mirada oscura en sus ojos, —Entonces, ¿qué pretendías al esperarme hasta ahora?
Manuela puso su mano temblorosa sobre el pecho de Felipe,
—Solo quería estar contigo...
Felipe miró a su alrededor,
—Ya veo, ¿quieres tener emociones fuertes en el patio?
Manuela respondió con firmeza, apretando los dientes,
—¡Sí!
Felipe dijo:
—Bien, entonces te complaceré.
Mientras tanto, Alejandro y