Alejandro se acercó a Tácio y examinó el jarrón con seriedad por un momento.
—Aunque la calidad es un poco inferior a la de las antigüedades que solías coleccionar, en general, sigue siendo bastante aceptable— comentó.
—Sí...— Tácio suspiró. —Algunas cosas, aunque tengan una buena calidad, simplemente no atraen la atención de las personas.
Alejandro frunció el ceño hacia Tácio.
—¿Hay algo más detrás de tus palabras?
Tácio dejó el pincel a un lado y invitó a Alejandro a sentarse en el sofá. Lue