Kerri sacudió la cabeza.
—Olvídalo, creo que está bien solo estar con ustedes tres. Nunca he pensado en casarme.
—¿Vas a ser un anciano solitario?— preguntó Nicolás.
Kerri frunció los labios y pensó por un momento.
—Quizás, pero verlos a ustedes tres crecer, ya me hace sentir muy feliz.
—¡Tío Kerri, golpea a mi hermano! ¡Y a Leo también! ¡Golpéenlos!— De repente, Liliana murmuró emocionada en sueños.
Kerri rápidamente abrazó a la pequeña para calmarla.
Sus ojos azules se ablandaron.
—Está bie