Ximena:
—¿Te emborrachaste con ellos?
Andrés:
—Todo lo contrario, fui yo quien los emborrachó a ellos.
Ximena suspiró.
—¿Y qué averiguaste?
—Andrés, dejemos este tema para cuando regrese. Tú disfruta estos días— respondió Andrés con un tono algo sombrío.
De repente, el corazón de Ximena dio un vuelco. Apoyándose en el borde de la silla, su voz tembló ligeramente.
—Hermano, ¿podría ser Don Ramón?
Andrés limpió su garganta antes de hablar.
—Xime, no te pongas nerviosa. Aunque esos tipos fuero