Las palabras de Alejandro dejaron a Ximena sin saber cómo responder. Retiró la mirada y pensó en silencio. ¿Realmente estaba preparada para esto?
De repente, un viento frío sopló, haciendo que las rosas en el suelo se agitaran, emitiendo un suave aroma. El corazón de Ximena, que estaba algo inquieto, también comenzó a calmarse gradualmente.
Levantó la vista y miró las luces brillantes en la base de la montaña. También necesitaba esa luz que brillara para ella.
El corazón de Ximena de repente se