—Esto es una larga historia— dijo Ximena mirando a Selene. —Así que, mejor te quedas aquí, Kerri y yo iremos.
Selene asintió.
—¡Sí, vayan rápido!
…
En el camino hacia el cementerio, Ximena compró dos cajas de leche, dos paquetes de cigarrillos y dos botellas de vino en el supermercado para llevar.
Cuando llegaron al lugar, Ximena vio que desde la pequeña casa se filtraba una tenue luz a través de las rendijas de las ventanas.
Kerri bajó del coche con Liliana en brazos y al ver el desolado entor