Ximena levantó la vista hacia Felipe y sonrió ligeramente.
—Esta vez, ¿no es solo una coincidencia, verdad?
Felipe sonrió y admitió:
—En realidad no lo es. Salí cuando te vi bajar.
Ximena, recostada en la silla, examinó a Felipe con calma.
—Don Felipe, ¿tiene algún propósito específico o simplemente bajó para charlar y pasar el rato conmigo?
Felipe giró la silla de ruedas para colocarse al lado de Ximena.
—Solo la segunda opción.
Ximena, sin cambiar su expresión, se alejó de él.
—Don Felipe