Ximena estaba a punto de responder cuando Alejandro la interrumpió con otra pregunta acusadora:
—Ximena, ¿te atreves a jurar que no sientes nada por mí?
Al escuchar la furia mezclada con un tono humilde en la voz de Alejandro, Ximena sintió un repentino dolor en el corazón. Sabía que la complicada relación entre ellos tenía que llegar a algún tipo de conclusión, y esa conclusión parecía ser la de no tener más contacto alguno.
Ximena, conteniendo el dolor en su pecho, dijo:
—Ir al hospital fue