Ximena se sintió distraída en el camino de regreso a Villa Rivera. Cuando llegaron a la puerta de la mansión, ni siquiera tomó la hamburguesa que tenía en su regazo, simplemente la dejó caer al suelo al bajarse del auto. Miró los restos de comida dispersos en el suelo con una mirada ausente.
Eduardo notó su estado y se apresuró a recoger los objetos y meterlos de nuevo en la bolsa antes de entregárselos a Ximena. Ella tomó la bolsa de manera mecánica y murmuró:
—Eduardo...
Eduardo, con un tono