Ángel estaba un poco desconcertado y dijo:
—Tener dinero no significa que lo tengamos en nuestras manos.
Nadia miró a Ángel y respondió:
—Es cierto que no podemos tenerlo en nuestras manos, pero ¡podemos vestir a nuestra hija con esas ropas y esa gorra! Se verá elegante.
Ángel asintió pensativo y dijo:
—Tienes razón.
Nadia continuó:
—Además, este chico parece ser un tonto con mucho dinero. Si lo llevamos a salir, él pagará nuestras comidas, ¿no ahorramos dinero?
Los ojos de Ángel se iluminaro